Siete maneras en las que estás saboteando tu pérdida de peso

Siete maneras en las que estás saboteando tu pérdida de peso

 

7 Ways You're Sabotaging Your Weight Loss

Este artículo fue actualizado por Jorge Camarena el 31 de mayo del 2016

Hete aquí. Otro de tus esfuerzos para deshacerte de algunos kilos ha sido en vano.

Te ha dejado frustrada (o) y resignada (o), y no tienes ni idea de cual es el problema.

Seguiste todas las recomendaciones que te hicieron: bajaste tu consumo de carbohidratos, aumentaste tu tiempo corriendo y seguiste un régimen de comida fresca y saludable.

¿Entonces, cuál es el problema?

A pesar de tu fuerza de voluntad y determinación, podrías estar cometiendo errores simples que tienen un gran impacto en tu salud.

Podría tratarse simplemente de información errónea, la cual te ha tenido intentando perder peso de forma incorrecta o ineficaz. Incluso podrías estar subiendo de peso, y desmotivándote por eso.

Si quieres renunciar, no lo hagas. Haz algunos cambios y sigue adelante. Eres capaz de lograr mucho más de lo que te imaginas.

El primer error que podrías estar cometiendo es la falta de agua. Poca agua significa deshidratación; una situación que afecta la pérdida de peso.

Cuando tienes sed, puedes confundir la sensación con hambre y comer más. Dos litros de agua al día es la cantidad recomendada.

 

Si bebes agua fría, ayudarás a aumentar tu metabolismo.

Hablando de comida, podrías estar consumiendo demasiado o muy poco. Una distorsión de las porciones podría evitar que pierdas esos kilitos de más.

Es muy común que una porción de restaurante sea suficiente para dos personas (y, en algunos casos, incluso hasta para tres). Aprender la diferencia entre el tamaño de la porción y una ración es muy importante.

Dicho esto, estar estresado también puede ser una de las cosas que te mantiene con sobrepeso. El estrés, que libera cortisol en el cerebro, desencadena antojos de alimentos poco saludables y puede transferir la grasa de otras partes del cuerpo al el abdomen.

Alivia el estrés mediante la práctica de técnicas de relajación como el yoga, la respiración profunda o la meditación, delegar algunas tareas para que no tengas más trabajo del que puedes manejar y tomar un descanso de vez en cuando.

Algo que podría poner una sonrisa en tu cara es una breve siesta. Después de todo, todos deberíamos tener un mínimo de siete a ocho horas de sueño cada noche; tener menos puede interferir con la pérdida de peso, así como aumentar los niveles de estrés.

La leptina, la hormona que le permite saber cuándo se está lleno, disminuye con la falta de sueño. Mientras que la grelina, la hormona que estimula el apetito, aumenta.

A medida que cambien tus hábitos alimenticios y de ejercicio, el cuerpo se adapta y en un principio podrás ver una reducción de peso.

Con el tiempo, cuando el cuerpo se acostumbra al nuevo estilo de vida y se vuelve menos eficaz; sobre todo, si sigues con el mismo ejercicio y dieta por un tiempo prolongado.

Cambiar de rutina puede provocar otro bajón de peso.

Lo que puedes hacer es agregar intervalos de velocidad al cardio o utilizar aparatos distintos a los que has estado utilizando en el gimnasio.

Cortar unas pocas calorías aquí y allá, y tener una merienda saludable para reemplazarlos, también puede generar este cambio.

Sé paciente y escucha lo que tu cuerpo necesita.

Medicina Positiva