¿Por qué la leche baja en grasa puede ser mala para su salud?

¿Por qué la leche baja en grasa puede ser mala para su salud?

En estudios recientes publicados en prestigiosas revistas de cardiología se analizó la sangre de una gran cantidad de pacientes a lo largo de 15 años, y se encontró  que las personas que acostumbran a comer productos lácteos sin descremar con grasa(“whole milk”) tenían en promedio un 46% menos probabilidades de tener diabetes. Este tipo de estudios han cuestionado la evidencia popular que aquellas personas que consumen alimentos bajos en grasa tienen mejor salud que aquellos que consumen alimentos sin descremar.

 

Nutricionalmente, escoger leche sin grasa o descremada tendrá los mismos nutrientes que escoger leche con grasa o sin descremar, lo único que cambia son la cantidad de calorías. Por ejemplo, una taza de leche descremada o sin grasa contiene alrededor de 90 calorías, mientras que la leche entera provee alrededor de 150 calorías por taza.

 

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Lo impactante radica en que varios estudios han indicado que las personas tienden a reemplazar la grasa por azúcar o carbohidratos, ambos tienen efectos peores en la insulina y el riesgo de diabetes. De esta manera, al sustituir productos bajos en grasa el organismo pareciera que  tiende a compensar esto buscando dulces y harinas refinadas. Tradicionalmente,  las guías nutricionales aconsejaban a las personas reducir la cantidad de grasa que consumían, lo hacían bajo la lógica de reducir la cantidad de colesterol y grasas poco saludables en el cuerpo. Pero al enfocarse en reducir la grasa, los expertos no contaron con el hecho que las personas compensarían esta grasa con carbohidratos que el cuerpo convierte en azúcares y posteriormente en grasa.

Esto no quiere decir que comer grasa sea bueno por sí mismo. Existen muchas razones para evitar ciertos tipos de grasa como las grasas trans o las grasas poliinsaturadas refinadas en aceites vegetales como el maíz, soya, girasol o canola. Sin embargo, la evidencia igualmente muestra que un consumo moderado de grasa saturada, que se encuentra en la leche, el aceite de coco y en animales alimentados con hierba es positiva y cada vez más evidente.

Sin embargo los expertos aconsejan que estos resultados son preliminares y no se deben tomar como guías oficiales en dieta, no se trata de decirle a las personas que beban lecha con grasa sin control.   Igualmente, los científicos encontraron que las mujeres que consumieron la mayor parte de los productos altos en grasa eran menos propensos a volverse obesos.

La relación  de los lácteos con con el cáncer.

 

La dieta y el consumo de lácteos han sido extensamente estudiados en relación al cáncer de seno. Pero la investigación actual es incapaz de establecer una relación causal entre el incremento del cáncer de seno y el consumo excesivo de productos lácteos.  A partir de la revisión  de 52 estudios diferentes se constató que no existe una asociación   entre el consumo de lácteos y un aumento del riesgo de contraer cáncer de seno.

Más bien, muchos estudios han mostrado que el calcio derivado de los productos lácteos como la leche  parece reducir el riesgo de cáncer de seno postmenopáusico. En un estudio realizado en Noruega, con 48.000 mujeres entre 34 y 48 años, se encontró que aquellas mujeres que bebieron más leche durante su infancia tenían menor riesgo de cáncer de seno.  Esto señala que cuando el consumo de lácteos durante la infancia y la adultez se combinan, se disminuye en 50% el riesgo de cáncer de seno en comparación a aquellos que no tomaron leche.

 

 

 

Medicina Positiva