Usos del jengibre

Usos del jengibre

Las raíces del jengibre tienen una larga historia de ser usadas como medicina herbal en las tradiciones asiática, india y arábica. En China por ejemplo, se ha usado para ayudar a la digestión y tratar el malestar estomacal, la diarrea y la náusea por más de 2000 años. El jengibre asimismo ha sido usado para la cura de o ayudar en la cura de  la artritis, cólicos, flatulencias, mareo por el movimiento, vómitos relacionados al embarazo, periodos menstruales dolorosos o la gripe común.
El jengibre es un efectivo agente anti-nausea, debido a sus efectos carminativos, que ayudan a que se ventilen los gases intestinales.

El jengibre posee un potente compuesto antiinflamatorio llamado gingerol que ayuda a tratar algunas condiciones relacionadas a la inflamación. El uso diario de jengibre es efectivo en ayudar al dolor muscular producto del ejercicio vigoroso, el dolor causado por la artritis reumatoide, osteoartritis o de generación progresiva de las articulaciones, o bien dolores musculares causados por lesiones. Asimismo, el Instituto para la prevención del Cáncer encontró que la suplementación con jengibre reduce los marcadores biológicos de inflamación en el colón en tan solo un mes, lo que ha sugerido que el consumo  de jengibre es prevenir el cáncer de colon.

 

En la tradición ayurveda, el jengibre caliente el cuerpo y ayuda a cortar y eliminar la acumulación de toxinas en los órganos, particularmente en los pulmones y las sinuses. Ayuda a promover un sudado saludable, que ayuda en el proceso de desintoxicación durante los virus y resfriados. El jengibre fresco ha sido usado extensamente en infusiones o tés que ayudan a limpiar o descongestionar las vías respiratorios o las molestias en la garganta.

¿Cómo comprar y usar? Cuando compres jengibre fresco, debes de estar seguro(a) que la raíz esté fresca libre de moho. El jengibre no pelado puede ser guardado en el congelador hasta por un mes,

La mayoría de las tiendas venden jengibre maduro, que tiene una piel rugosa y dura. La mejor forma de remover esta dura cáscara es raspando esta con el borde de una cuchara. Este se puede picar, cortar en trozos o picar.

 

El sabor del jengibre y el efecto en el plato depende del momento en que es adherido al proceso de cocción. Si es adherido al principio, tendrá un efecto sutil en el sabor, si se agrega casi al final de la comida tendrá un efecto más pungente. Algunos recomiendan dividir  la cantidad de jengibre que se utiliza en la mitad, de forma que se añada la primera mitad al inicio de cocinar, y la segunda mitad, al puro final.

 

A continuación algunas formas de usar jengibre fresco:

Haz té de jengibre con dos centímetros de jengibre pelado y rayado por cada dos tazas de agua. Llévalo a que hierva, con fuego lento y deja sumergir por 5 minutos. Puedes agregar una pizca de pimienta cayena y esperar por otro minuto, remover del fuego. Agrega jugo de limón y puedes endulzar con stevia, azúcar no refinada o miel. Deja que enfríe y puedes colar los restos de jengibre. Lo anterior es infalible ante molestias estomacales o en la garganta debido a un resfriado.

 

 

 

 

Puedes condimentar los vegetales salteados o semifritos añadiendo trocitos de jengibre fresco.

Puedes combinar jengibre fresco, salsa tamari o salsa de aminoácidos y aceite de oliva para hacer un adereza para ensaladas.

 

Medicina Positiva